A punto de terminar el 2025 y veo con horror que en redes sociales continúa la proliferación de estafas para todos los gustos: unas grotescas y otras perfectamente elaboradas para atrapar incautos que, por ambición, en unos casos, y por desesperación, en otros, buscan ganar dinero en tiempos de recesión económica.
La expresión ¨Canto de Sirena¨ llega a mi mente. En efecto, el canto de sirena es un elemento de la mitología griega: las sirenas seducían a los marineros con su dulce voz, y al tenerlos entre sus brazos, se los comían dejando tirados sobre la orilla solo los huesos.
En tiempos de gran preocupación por el destino de este país y de la situación económica que no mejora, se han multiplicado los cantos de sirena utilizados por estafadores que realizan numerosas campañas de ¨reclutamiento¨ de ¨inversores¨ quienes ganarán intereses propios de galaxias inexistentes, encontrarán el trabajo ideal con el pago de un curso que ellos dictan, o el cuento de que serán inversores de empresas de gran prestigio.
¿Cuál era la fórmula que en la mitología se usaba para evitar los cantos de sirena? Ulises, aconsejado por Circe, ordenó a los hombres que navegaban con él que se taparan los oídos con cera. La cera de nuestros días es la EDUCACION FINANCIERA.
Es deber del Estado y de todos sus habitantes buscar espacios para que toda la población tenga acceso a la educación general y a la financiera, en particular. Tener idea de qué es el mercado financiero, cómo está compuesto, cuáles son las instituciones que lo conforman, dónde está la información que requieren, qué es “inversión” y cómo hacerla; y, por último, hacer caso de la sabiduría popular plasmada en dichos y refranes como: ¨Cuando la limosna es muy alta hasta el santo desconfía¨
Si el país y sus habitantes no ven la solución de buena parte de sus problemas a través de la Educación, seguiremos navegando en aguas atestadas de sirenas.
Dr Diego Garcés Velalcazar
CONSULTOR